extraído del diccionario de la Real Academia Española

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Obra:

 1. f. Cosa hecha o producida por un agente.

 2. f. Cualquier producto intelectual en ciencias, letras o artes, y con particularidad el que es de alguna importancia.

 3. f. Tratándose de libros, volumen o volúmenes que contienen un trabajo literario completo.

 4. f. Edificio en construcción. En este lugar hay muchas obras.

 5. f. Lugar donde se está construyendo algo, o arreglando el pavimento.

 6. f. Compostura o innovación que se hace en un edificio. En casa de Pedro hay obra.

 7. f. Medio, virtud o poder. Por obra del Espíritu Santo.

 8. f. Trabajo que cuesta, o tiempo que requiere, la ejecución de algo. Esta pieza tiene mucha obra.

 9. f. Labor que tiene que hacer un artesano.

 10. f. Acción moral, y principalmente la que se encamina al provecho del alma, o la que le hace daño. U. m. en pl.

(... y siguen muchas acepciones más...)

 

 

En nuestro trabajo diario, hablamos cada día de obras, mas... no siempre recordamos las acepciones del término. Vemos, no obstante, que algo hay en común en todas las obras: la mano humana (cuando no, la voluntad). A pesar de todo, existe en la obra un elemento que no depende de la voluntad humana: el terreno.

 

Mucho más antiguo que la mujer y el hombre, imperecedero y eterno, el terreno, el subsuelo, o como deseemos llamarle, se empeña muchas veces en hacer vanas nuestra obras, y otras tantas, en complicarlas como si de un subterráneo demonio se tratase.

 

Intentaremos en este rincón dar respuestas a algunas de las preguntas más habituales sobre la forma en que procuramos (y las más de las veces, conseguimos), domesticar a este demonio, para que nuestra obra empiece por ser un lugar donde construir, y acabe por devenir, como deseamos, "un producto intelectual en ciencias, letras o artes, y con particularidad el que es de alguna importancia".